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Profecías autocumplidas y PNL (II): El efecto Pigmalión

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Pigmalión y Galatea. Ernest Normand (1886)

En el artículo Profecías autocumplidas y PNL (I) abordé cómo el hecho de pensar que algo va a ocurrir, aumenta las probabilidades de que acabe ocurriendo en la realidad. La paradoja de la profecía autocumplida es que la principal causa de que acabe ocurriendo es justamente el hecho de haberlo “profetizado” con anterioridad. En el artículo anterior enfoqué esta temática a nivel individual e intrapsíquico. En este segundo artículo voy a enfocar el tema de las profecías autocumplidas a nivel de relaciones interpersonales, es decir, cómo lo que pensamos y esperamos de los demás hace que actuemos de manera que acaba condicionando lo que éstos piensan, hacen y sienten para que se ajuste a nuestras expectativas. Sigue leyendo

Profecías autocumplidas y PNL (I)

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Todavía recuerdo cuando, hace ya 15 años, estaba en la facultad de psicología y escuché por primera vez el término profecía autocumplida en la asignatura de Psicología de la Educación. Fue una de esos conceptos que me llamaron la atención desde el primer momento, al darme cuenta del impacto que esa idea podía tener a la hora de que las personas lograran sus propósitos. Además, descubrí cómo esto podía condicionar las relaciones humanas por el nivel de sugestionabilidad que implica. Sigue leyendo

La mejor nota posible

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Para finalizar el año os dejo un caso real que refleja la mayoría de ideas desarrolladas en los artículos de la serie “no está ocurriendo“. Además haré algunos apuntes técnicos (palabras en cursiva) para que los iniciados en la PNL y la Hipnosis tengan un ejemplo de cuándo, cómo y para qué utilizar algunas de estas herramientas. Sigue leyendo

No está ocurriendo III: futuro

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En general nos inquieta tanto el futuro que somos capaces de recurrir a una bola de cristal o a unas cartas para que nos digan lo que va a ocurrir. Si esto es posible, no digo lo contrario, ¿para qué? Mi hipótesis es más bien simple: para intentar manejar la incertidumbre que nos provoca no saber lo que va a ocurrir. Probablemente la incertidumbre es una de las sensaciones que peor gestionamos los seres humanos, generándonos a menudo mucha ansiedad.  Sigue leyendo