Mitos de la hipnosis

Mitos de la hipnosis

Existen muchas ideas erróneas alrededor de la hipnosis. Algunas se deben a que durante siglos ha estado asociada a corrientes esotéricas y al ocultismo en el imaginario popular. Esto ha hecho que a menudo haya sido malentendida, como una especie de fenómeno paranormal. Además, el acceso que suele tener a ella el ciudadano medio es a través del espectáculo o del cine. Esto ha hecho que algunas personas puedan reaccionar de dos maneras antagónicas. Por un lado, tenemos a personas incrédulas que han llegado a la conclusión que la hipnosis es una farsa. Del mismo modo que cuando uno va a un espectáculo de magia sabe que “hay truco” o que cuando ve una película sabe que eso no es real. Por otro lado, tenemos a personas con miedo  que han asumido que todo lo que han visto o escuchado sobre hipnosis es verdad.

La realidad es que el espectáculo es eso, espectáculo. Y el cine es cine. Y esto poco tiene que ver con el uso terapéutico de la hipnosis. Aunque desde hace miles de años, incluso en las tribus más primitivas, se han utilizado rituales a través de curanderos y chamanes que favorecían el estado de trance, en general se toma como antecedente de la hipnosis moderna a Anton Mesmer (s.XVIII). A pesar que él hablaba de Magnestismo y atribuía los resultados de sus rituales hipnóticos al fluido magnético, la revisión de su trabajo reveló que el mesmerismo  implicaba el uso de la imaginación, la imitación, la creación de confianza y comodidad y la generación de expectativas, de una manera muy similar a la que posteriormente se utilizaría con la hipnosis.

En el s.XIX, dos médicos británicos, Elliotson y Esdaile, empezaron a utilizar el “trance Mesmeriano” para inducir anestesia hipnótica (hasta 1847 no se generalizó el uso de cloroformo), y también como analgésico para el control del dolor. En este mismo siglo, el Abad de Faria, un cura portugués, postuló que la sugestionabilidad hipnótica dependía más de la habilidad natural del paciente que no de ningún poder del hipnotizador. En esta misma línea, James Braid, un neurocirujano escocés,  se centro en la idea que los fenómenos observados en el trance eran fruto de la imaginación del paciente, influido por las sugestiones del terapeuta.

Las bases para la hipnosis clínica moderna estaban sentadas. Sin embargo, al contrario de lo que muchos creen, y a pesar que junto con Breuer estableció las ideas de regresión hipnótica,  fue Freud quién, a finales de siglo s.XIX, descartó el uso de la hipnosis a favor del psicoanálisis. Según él, la hipnosis fomentaba los avances amorosos con sus pacientes. Después de esto, hubo un decaimiento del interés por la hipnosis, hasta después del primer cuarto de siglo XX, cuando Clark Hull y su entonces alumno Milton Erickson se centraron en el estudio experimental de la Hipnosis.

Fue el doctor Milton Erickson quién redefinió y popularizó un nuevo tipo de hipnosis hasta que falleció en 1980. Un modelo de hipnosis centrado en la visión del mundo del paciente, con una percepción optimista del mismo, y con un  enfoque estratégico donde el terapeuta pasaba a ser un agente activo. Aunque todo lo que aportó Milton Erickson merece un artículo aparte.

Este breve recorrido por la historia de la hipnosis, demuestra que hay una tradición de  centenares de años  en el estudio y la utilización de la hipnosis en el campo médico y terapéutico. Fruto de esta tradición, ahora podemos catalogar como mitos de la hipnosis una serie de ideas erróneas, como que la hipnosis es fruto del poder del hipnotizador, que bajo la hipnosis uno no puede resistirse a lo que se le pide y hace cosas contra su voluntad, incluso que alguien se puede quedar atrapado en un estado de trance.

Bajo este enfoque naturalista, donde asumimos que el trance es un proceso natural de la conciencia humana,  se tiene en cuenta la individualidad de cada sujeto y entendemos que todas las personas son hipnotizables. Eso no quiere decir que la percepción subjetiva del trance hipnótico sea la misma para todo el mundo o que todas las personas puedan desarrollar fenómenos hipnóticos con la misma facilidad.

Por último, la hipnosis tampoco es una terapia en sí misma, ni permite recordar con precisión todo lo que le ha pasado a una persona. La hipnosis es útil dentro de un marco estratégico más grande. El propio Erickson hacía mucho más que hipnosis. De ahí la importancia de utilizarla junto con modelos que han estructurado su complejo trabajo de un modo asequible, como son la PNL (Programación Neuro-Lingüística) o la Terapia Breve Estratégica.

Joan Argelich
Psicólogo especializado en Hipnosis y PNL

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